domingo

Diez cosas a favor de Prometheus - Parte III


8 de Agosto de 2012

(Viene de aquí)

6. El homenaje a una de nuestras películas favoritas: Lawrence de Arabia (David Lean, 1962). David, el robot interpretado por Michael Fassbender, tiene una fascinación casi infantil con este maravilloso film. Tanto es así que imita el aspecto físico del personaje protagonista al que dio vida el gran Peter O´Toole. No es ninguna casualidad que se sienta identificado con él, un personaje que va más allá de lo humano, que vive como un extraño entre extraños, y que ama la vida con tal fuerza que resulta escalofriante.

7. El regreso de Ridley Scott a la Ciencia Ficción, género con el que alcanzó sus mayores logros cinematográficos, las obras maestras Alien (1979) y Blade Runner (1982). Y por 'usarlo con rigor para lo que fue creado: plantear preguntas esenciales sobre la naturaleza humana y su presencia en el universo, incitar la curiosidad intelectual más allá de los límites del mundo conocido, explorar el más allá de la finitud, fomentar la incertidumbre cognitiva acerca de las leyes, orígenes y destino del universo y asumir otras perspectivas menos convencionales, primitivas o peligrosas sobre la naturaleza, el cerebro y la vida, etc. Tal y como escribe Juan Francisco Ferré en su blog La Vuelta al Mundo, en la estupenda entrada sobre Prometheus cuya lectura os recomendamos altamente.

8. Ofrecernos un abanico de personajes que, casi sin excepción, se equivocan constantemente. Aspecto que llega a su extremo con la protagonista del film, cuyas acciones suponen un error tras otro, hasta llegar a la mayor fatalidad... Y la forma en que estos errores, curiosamente, son los que dan sentido al film, los que dan origen a la aventura antes de reconocerse como errores, y los que al final de la historia, nadie se empeña en subrayarlos, sino que se quedan para la reflexión del espectador que quiera reparar en ellos.

9. El distanciamiento deliberado de la 'explicación científica realista' como clave para seguir el film. Más bien detectamos cierto humor por parte de los autores, a la hora de pasar por estos aspectos para que prestemos especial atención a lo que la peli sugiere, más que a lo que muestra.

10. Y por último, y posiblemente más importante (al ser lo único de lo que estamos seguros al cine por cien) es la increible experiencia cinematográfica que hemos podido vivir una vez más. Esa sensación previa a que se apaguen las luces de un gran teatro, alimentada sin duda, y entre otras cosas, por las expectativas de artículos, anuncios, conversaciones y trailers que hemos ingerido con gusto durante meses. La ilusión por presenciar algo que se ha preparado durante tantos años y en la que han trabajado los mejores profesionales. Esas horas de visionado en las que, por más o menos momentos (depende, en nuestra opinión, sobretodo de la inocencia de cada cual, y de lo dispuestos que estemos a mantenerla durante ese tiempo, aunque también por supuesto, del uso de las herramientas narrativas por parte de sus artífices) dejamos a nuestro sistema emocional que sienta lo que tenga que sentir. Y desde luego, los días posteriores en los que nos sorprendemos pensando sobre aquello que hemos visto y escuchado... y sentido en general. Porque no olvidemos que las películas son, ante todo, de los espectadores. Y lo que vale es lo que se queda de ellas, en cada uno de nosotros. Queda aquí nuestra invitación a vivir la experiencia cinematográfica, por encima de otras cuestiones, como algo emocionante.

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